Con el paso del tiempo las hojas de esta libreta empiezan a adquirir otro color, a tener las puntas dobladas y el papel es más frágil.
Aún así cada surco que añado se queda con más fuerza, con más intención y ganas.
Las constantes vitales de lo escrito, de lo que queda por contar, son firmes incluso cuando el miedo se apodera por momentos de mi lápiz.
Reconozco cada frase, cada palabra, cada letra.
Reconozco… me
Me Reconozco

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